El mismo, por si mismo únicamente, eternamente uno, y solo
Y perdí toda noción de tiempo y espacio,
y las estrellas de mi sino se apagaron en el cielo,
y desde entonces la tierra se entenebreció
y sus figuras pasaron a mi lado como sombras fugitivas,
y entre ellas sólo veía una: Morella.
Los vientos musitaban una sola palabra en mis oídos, y las ondas del mar murmuraban incesantes: